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miércoles, 15 de julio de 2020

ORÍGENES DE LOS GRUPOS OPERATIVOS!

ORÍGENES DE LOS GRUPOS OPERATIVOS!

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¿DESDE CUÁNDO COMENZARON A EXISTIR?

Es la pregunta del millón que todos nos hacemos!
Se ubica a finales de los 40, principios de los 50. En América Latina había cambios sociales y políticos importantes: movimientos de masa, ideologías populistas, recomposición del poder (experiencias de participación popular), nuevas alianzas de clase, transformaciones económicas.


En el polo desarrollado del capitalismo había concluido la segunda guerra mundial. En la década del 60 y 70 se desarrollaron los cambios anteriores, algunos se profundizaron, otros se desviaron, algunos se detuvieron. Sin embargo, las ideologías de intervención y cambio social se mantienen. En la década del 70 se produce un retroceso 18 socio–político y económico en el área: dictaduras militares, profundas crisis económicas, depauperización de amplios sectores sociales, etc. La década del 80 continúa la situación anterior, si bien “estabiliza” las crisis; comienza un lento proceso de “estabilización social” (en al menos algunos de los países): mecanismos formales de democracia política, remisión de las crisis económicas, etc. Esta sumaria mención de algunos hechos destacables desde los años 50 en adelante en América Latina se realiza con el objeto de “fijar” algunas cuestiones importantes a nivel social en relación con el origen y desarrollo de los grupos operativos. Nos hacemos cargo del riesgo de simplificación y/o tautologización que implica (en un trabajo que no pretende ser “historicista”) el ligar sucesos y situaciones colectivas al desarrollo de una práctica particular como la de “los grupos operativos”. Nuestro intento es doble: por un lado, descriptivo, situar y contextuar esa práctica particular junto con sus nociones como una situación social “global”. Y por otro lado, es parte de una intención explícita: comprender ciertas particularidades de “los grupos operativos”, como por ejemplo ciertas nociones y conceptos que se desarrollaron, cierto tipo de intervenciones grupales que se realizaron, no tanto desde una ‘lógica interna’ a la misma técnica grupal, o a su propio discurso, sino en relación con el contexto donde se iban generando y produciendo los “grupos operativos”. Es decir, se trata de observar la relación entre “los grupos operativos” (y sus desarrollos a lo largo de su historia (unas pocas décadas) y la demanda social. Los conceptos, textos, fechas, autores, hechos, situaciones grupales e institucionales que se mencionan en este trabajo no pretenden “dar cuenta” de una práctica colectiva, sino destacar líneas de sentido que permitan comprender la relación entre una situación histórico-social determinada, y una serie de técnicas de intervención (“hacer” grupos...). 





Dicho de otra manera, la relación entre un conjunto nocional (la teoría y técnica de grupo operativo) y un aspecto de la demanda social. Así, no se trata de una mención exhaustiva de fechas, autores o sucesos, sino por el contrario, de una mención selectiva. Subyace un interés, que es el de responder a la 19 pregunta: ¿para qué sirven los grupos? Y no se trata de llegar a una formulación utilitarista, sino de indagar en el sentido y alcance de las prácticas grupales. Al afirmar que haremos una selección de textos y sucesos, queremos indicar que el interés principal reside en indagar, por una parte, en las dinámicas sociales y colectivas, que posibilitaron una propuesta grupal determinada, el grupo operativo. Éste sería un “efecto” de una determinada situación; por otra parte, la propia técnica grupal (como otras) se define desde un objetivo explícito: busca producir ciertos “efectos” en aquellos individuos que la practiquen, ya sea el aprendizaje, la curación, la solución de conflictos, etc. (los objetivos más corrientes). Es decir, consideraremos al grupo operativo tanto como un “productor” de “novedades” en los integrantes (y por lo tanto, un “productor” de efectos sociales), como un “producido” a partir de ciertas demandas sociales. Y este doble sentido es lo que se intentará captar o comprender: el grupo operativo como productor y como producido; como efecto de una situación social particular (histórica), y a la vez produciendo nuevos “efectos” en la situación social. El “grupo operativo” puede ser considerado de diversas maneras: en sus formas más elaboradas, como un procedimiento, una teoría, un conjunto instrumental de herramientas técnicas; también como una actitud de trabajo. De igual forma, habrá que entenderlo como una forma de trabajar en salud mental y zonas aledañas hegemónica en Argentina a fines de los 60 y principios de los 70. También puede entenderse al “grupo operativo” como una denominación (poco feliz, por otra parte) de un conjunto de prácticas diversas, todas ellas con una intención explícita: priorizar la situación colectiva –entre varios– frente a la situación dual clásica –esquematizado básicamente en la dupla médico-paciente, analista-analizado (o analizando)–. Todo esto implica un análisis de la noción “grupo operativo”, en cuanto a su denotación y a su connotación. Es decir, qué es, dónde es, para quiénes y también, para qué. También se intenta determinar algunos “factores” que hicieron que de tantas “invenciones” realizadas en Argentina en esa época, la invención del grupo operativo haya “prendido”. Es decir, cómo esta propuesta (en el sentido de dispositivo, de intervención, de respuesta) se insertó en el campo de las demandas sociales. Un elemento a destacar, tanto por lo inhabitual como por sus consecuencias, se refiere a la persistencia en el tiempo de las propuestas conocidas como “grupos operativos”. No conocemos muchas “invenciones” teórico-prácticas en el campo de la salud ni en el campo del aprendizaje que se hayan originado fuera de los países centrales y que se hayan mantenido, o que hayan sobrevivido. El grupo operativo no sólo se extendió en los países cercanos a su origen como Uruguay, Brasil, México, etc., sino también en algunos países europeos (España, Italia, y también en Suiza, Francia, Bélgica, Israel...); fue difundido por los exiliados de los años 70. De ahí que se haya hablado de una corriente grupalista o escuela argentina de grupos. Será relevante establecer –en esta tesis– hasta dónde es legítimo postular una corriente o tendencia en el campo de las prácticas grupales que se pueda denominar así, o por lo contrario, si es una forma coloquial y a lo sumo descriptiva para denominar ciertos fenómenos colectivos, una forma de auto-designación de sus representantes. Es frecuente que diversas prácticas colectivas, especialmente si han logrado ser formuladas de alguna manera regular, se adjudiquen a uno o varios autores. En el caso de Argentina, esto se verifica aún más, si cabe. Enrique Pichon-Rivière (1907-1977) es la referencia, para aludir a los grupos operativos. Psiquiatra y psicoanalista, de origen suizo, criado en el norte argentino (en el Chaco) –en una cultura de pueblo pequeño, donde coexistían los valores urbanos y rurales, modernos y tradicionales–, sus diversas experiencias profesionales coinciden con una época muy agitada social y políticamente (la Década Infame, el inicio y luego proscripción del peronismo y posteriormente, la ilusión transformadora de los 70). Pichon-Rivière puede ser considerado como una figura señera y emblemática para una parte considerable de la intelectualidad argentina, especialmente aquellos en relación con la salud mental. Se lo considera ora como un brillante teórico que innovó en varios campos (a partir de su trabajo en psicoanálisis y con grupos), ora como un difusor y aglutinador de un sector de profesionales que, ellos sí, posteriormente crearían e innovarían en esos campos. Inventor de teoría, entusiasta de nuevas técnicas, difusor y propagandista del psicoanálisis (intentaba hacerlo menos elitista), maestro de maestros (según muchos profesionales). En fin, son innumerables las aproximaciones a una “definición” del papel que jugó Pichon-Rivière en la Argentina de esos años. Aquí no se trata tanto de decir “quién fue” Enrique Pichon-Rivière en Argentina, son otros los que podrían hacerlo. Nuestro intento es acercarnos a comprender algo de lo que sucedió, a establecer algunas líneas y relacionar algo singular (el sujeto Pichon-Rivière) con otro elemento, también singular, pero de otro orden: la gestación de una práctica y de un pensamiento grupales. Una cuestión previa, y que tiene su importancia, en cuanto a la difusión del grupo operativo: ¿cuál fue su alcance? El grupo operativo se llegó a transformar en un quehacer masivo. Sin embargo, su apoyatura escrita (en un país donde la letra escrita gozó siempre de excelente salud) es mínima, casi inexistente: Pichon-Rivière escribió unos pocos artículos sobre grupo; todos juntos apenas conforman un par de textos corrientes. Lo demás fue trasmitido de forma oral: en las clases en diversos cursos y seminarios que dictaba en distintas instituciones, grupos, ciudades. Es verdad que Pichon inaugura –en Argentina– un nuevo estilo en la comunicación de sus ideas: escribía poco, siempre en artículos cortos, redundantes. Parece una manera efectiva de transmitir y difundir... Actualmente, los diversos autores que escriben sobre grupos, en Argentina, y también en otros lugares, lo hacen de forma similar (puede verse en la bibliografía); además escriben de forma colectiva. Las técnicas grupales –en general, cualquiera que sea su adscripción– se originan en proyectos e intenciones de intervención, de reformas, como intentos de respuestas a situaciones de conflicto: ya se trate de la dinámica de grupos lewiniana, las terapias grupales de posguerra, la formación de “cuadros” en la psicosociología de la organización, etc. Y este inicio, que define también la posible extensión de su campo de aplicación, también ha llevado aparejado, en la mayoría de los casos, que sus instrumentos teóricos y técnicos, o bien provienen de otros campos de conocimiento, o bien son intentos de fundamentación técnica y empírica, más que teórica. El grupo operativo, también responde a esas determinaciones. Parece pertinente tener en cuenta que la formulación del modelo grupal pichoniano encontraría en el psicoanálisis sus fuentes fundamentales. También se daba el hecho contrario: el psicoanálisis –la práctica psicoanalítica– se veía influido, impulsado, por diversas tendencias que lo llevaban a ampliar su campo de intervención: diversas propuestas grupales: prácticas comunitarias, análisis institucional, psicoterapia de grupo, y también, los grupos operativos. Actualmente no sucede así, en ninguno de los dos sentidos. Por el lado del psicoanálisis, se ha señalado que es un signo de una cierta “reclusión” en sí mismo –la institución se cierra sobre sí misma–; por el lado de las propuestas grupales, y específicamente, de la técnica del grupo operativo, posiblemente se trate de un signo más incierto: su conversión paulatina en una técnica – en su sentido ‘reduccionista’–.


viernes, 10 de julio de 2020

Cuarentena, Netflix y Psicoanálisis!

Cuarentena, Netflix y Psicoanálisis!

Ansioso por ganarse un lugar en la Viena del siglo XIX, el joven Sigmund Freud se une a una psíquica y a un inspector para resolver una serie de sangrientos misterios

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En los ratos de descanso en nuestro «acuartelamiento familiar» (como llamaba Olga Tokarczuk a la reclusión en casa por causa de la pandemia), una de las formas de pasar un tiempo grato y relajante ha sido recurrir a las series exhibidas en Netflix. Hace unas semanas disfruté de una que tiene como protagonista a un reconocido explorador de la mente humana: Sigmund Freud, médico neurólogo austriaco, padre del psicoanálisis (1856-1939).
Fue para mi un repaso de algunos aspectos de su legado.
Aunque la licencia artística de sus creadores lo ponen en situaciones absolutamente ficticias, totalmente inverosímiles, biográfica e históricamente inexactas, la serie entretiene bastante si uno se deja llevar por la trama poniendo entre paréntesis la fidelidad histórica y científica de la época.
No hay duda de que, más allá de la apología o las críticas que han merecido sus ideas, Freud cambió radicalmente la manera de mirarnos a nosotros mismos. La humanidad no ha sido la misma después de algunos grandes y provocativos pensadores, entre los que ciertamente hay que incluirlo.

EL LEGADO DE FREUD 

LA CONCIENCIA Y EL INCONSCIENTE

Estudió medicina, pero se sintió poco atraído por la práctica cotidiana de la medicina clínica; tampoco le estimuló suficientemente el trabajo de neuroanatomía. Seguía ya entonces la pista de los problemas que iban a ocuparle el resto de su carrera científica: los trastornos nerviosos, las conductas neuróticas, buscando no explicaciones puramente fisiológicas (a la manera, por ejemplo, del doctor Breuer, con quien trabajó en un comienzo), sino motivaciones psicológicas.
La humanidad no ha sido la misma después de algunos grandes y provocativos pensadores, entre los que ciertamente hay que incluir a Freud
En la concepción freudiana puede encontrarse una figura central en torno a la cual se organizan sus demás ideas clave: la represión (el mecanismo de defensa por el cual ciertas ideas potencialmente inquietantes son apartadas de la conciencia). Una reflexión sobre la represión nos lleva al núcleo de la cosmovisión freudiana: en nuestra mente tenemos, por un lado, la conciencia, un estrato psíquico claro, y, por otro, el inconsciente, un nivel psicológico que se encuentra oculto. Tenemos un cúmulo de ideas que se afanan por llegar a la conciencia; un mecanismo censor que etiqueta algunas como demasiado perturbadoras para ser admitidas conscientemente y, por tanto, las relega a una existencia de purgatorio en el reino del inconsciente; y un proceso de conversión por el cual el afecto que rodea a la idea perturbadora puede ser convertido en algún tipo de síntoma —inofensivo, como un lapsus verbal, o más violento, como un ataque de histeria—. Solo si la idea perturbadora puede ser modificada de algún modo, posee la capacidad para llegar al conocimiento preconsciente y, por fin, entrar en el nivel consciente.

EL ANÁLISIS DE LOS SUEÑOS Y EL SEXO

Freud investigó el origen sexual de las neurosis y describió su mecanismo en términos de represión psíquica y procesos inconscientes. Concluyó que el camino hacia la comprensión de la mente se encontraba en el análisis de los sueños. Advirtió que todos los sueños son el cumplimiento encubierto de una fantasía o de un deseo reprimido y para tener acceso a este es necesario mirar a través de su contenido manifiesto y desentrañar su contenido latente. Las defensas que configuran el sueño incluyen la condensación, el desplazamiento y varios otros tipos de censuras (como el olvido al despertar): hay que eliminarlas pacientemente para esclarecer su significado.
El núcleo de la cosmovisión freudiana: en nuestra mente tenemos, por un lado, la conciencia, un estrato psíquico claro, y, por otro, el inconsciente, un nivel psicológico que se encuentra oculto
El análisis de los sueños reveló a Freud los mecanismos de defensa de nuestra conciencia. De aquí llegó al hallazgo de los complejos en el ser humano, lo que le hizo asegurar que los temas sexuales están en la base del inconsciente de todos los individuos y que los mecanismos de defensa son elaborados, principalmente, para hacer frente a estos temas perturbadores y difíciles de afrontar.
El porvenir de una ilusión, de Freud (Amorrortu Editores).
Freud desarrolló también una teoría de la sexualidad infantil. Se interesó, asimismo, por la memoria y el olvido, los chistes, los lapsus linguae y otros errores significativos, explicando su relación con el inconsciente.

EL PSICOANÁLISIS, LA RELIGIÓN

Impulsó también el psicoanálisis cada vez más hacia asuntos políticos y culturales de mayor amplitud. Publicó obras importantes y controvertidas acerca de la psicología de los grupos, la política, la guerra, la agresión y los malestares de la civilización. También trató sobre la religión, a la que dedicó el ensayo El porvenir de una ilusión, donde explica el origen de las representaciones religiosas a partir de la demanda vital de los seres humanos de consuelo y seguridad: la religión es una ilusión que sirve para apaciguar el terror humano ante las fuerzas de la naturaleza, para conciliar al hombre con la crueldad del destino y para compensarle de los dolores y las privaciones que le impone la vida civilizada en común.
Para Freud, los temas sexuales están en la base del inconsciente de todos los individuos y los mecanismos de defensa son elaborados, principalmente, para hacer frente a estos temas perturbadores y difíciles de afrontar.

INSTINTO DE VIDA, INSTINTO DE MUERTE

Afirmó, asimismo, que en el ser humano existen dos instintos básicos: el instinto de vida (Eros) y el instinto de muerte (Tanatos), que pugnan entre sí y que buscan manifestarse a toda costa, a pesar de las barreras represivas de la cultura. Con estas ideas, Freud se dirigió a un auditorio que, en la coyuntura de la traumática Primera Guerra Mundial, anhelaba una explicación de la barbarie humana.
Se ha escrito que, en la historia del saber, tres grandes golpes ha recibido la soberbia humana, nuestra arrogante pretensión de ser una especie privilegiada y especial moldeada a semejanza de los dioses: uno, el derrumbe del mito de que nuestro mundo, la Tierra, era el centro del universo, causado por la teoría heliocéntrica de Copérnico y defendida, extendida y perfeccionada magistralmente por Galileo; dos, el derrumbe del mito de nuestro origen divino causado por la teoría de Darwin de la evolución de las especies basada en la selección natural; y tres, el derrumbe del mito de la total y absoluta racionalidad de los actos humanos causado por la teoría del inconsciente elaborada por Sigmund Freud. La humillación sufrida por estos mandobles de la ciencia, sin embargo, no nos ha hecho más indignos…, sino más sabios.
Freud ve la religión como una ilusión que sirve para apaciguar el terror humano ante las fuerzas de la naturaleza
El imperativo socrático «Conócete a ti mismo» ha cruzado siglos y culturas. Todavía no hemos podido obedecer por completo al oráculo de Delfos. Pero paso a paso nos vamos acercando a desentrañar el mayor enigma para el saber humano: el ser humano mismo. Y Freud —entre otros maestros pensadores— ha sido y sigue siendo un fuerte estímulo para esta búsqueda, enseñándonos a ser saludablemente escépticos acerca de lo que creemos conocer e incesantemente curiosos con respecto a qué más podemos llegar a saber sobre nuestra naturaleza humana.

La integridad….!!!

La integridad….!!!

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“Se dice que cierto día salieron a pasear juntas la Ciencia, la Fortuna, la Resignación y la Integridad…..Mientras caminaban dijo la Ciencia…Amigas mías, pudiera darse el caso de que nos separáramos unas de otras y sería bueno determinar un lugar donde pudiéramos encontrarnos de nuevo….A mí, podras encontrarme siempre en la biblioteca de aquel sabio Dr. X, a quien, como sabes, siempre acompaño….En cuanto a mí expresó la Fortuna….Me hallaras en casa de ese millonario cuyo palacio está en el centro de la ciudad….La Resignación dijo por su parte….A mí podras encontrarme en la pobre y triste choza de aquel buen viejecillo a quien con tanta frecuencia veo y que tanto ha sufrido en la vida….Como la Integridad permanecía callada, sus compañeras le preguntaron….Y a ti, ¿dónde te encontraremos?....La Integridad, bajando tristemente la cabeza, respondió….A mí quien una vez me pierde jamás vuelve a encontrarme….“Quien pierde su integridad y su honradez lo ha perdido todo….”



Embajador Cámara Internacional de Conferencistas. Código de acreditación CIC 353
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jueves, 9 de julio de 2020

COVID 19: Cómo ayudar a los niños a sobrellevar la situación!

COVID 19: Cómo ayudar a los niños a sobrellevar la situación!

#Covid19 #Coronavirus #Pandemia #Niñ@s #Adolescentes #JorgeAlvarez #QSolucionesCorporativas

RECOMENDACIONES SOBRE SALUD MENTAL PARA LA POBLACIÓN DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES POR LA PANDEMIA COVID-19.

A medida que las noticias sobre el coronavirus (COVID-19) dominan los titulares en los medios y aumenta la preocupación pública, es importante tener en cuenta que cuidar su salud mental es tan importante como cuidar su salud física. Ante un evento tan disruptivo socialmente como la pandemia actual, nuestra salud mental se verá afectada de alguna manera. Las respuestas esperables ante la crisis pueden ser el miedo intenso, la ansiedad, angustia, irritabilidad y enojo, como así también el recuerdo de vivencias traumáticas anteriores, la falta de concentración y problemas en el sueño.



Los niños y adolescentes reaccionan, en parte, a lo que observan en los adultos que los rodean. Cuando los padres y los cuidadores manejan el tema del COVID-19 con calma y seguridad, pueden dar el mejor apoyo a sus hijos. Los padres pueden llevar más tranquilidad a quienes los rodean, especialmente a los niños, si están mejor preparado.


Esté atento a cambios de comportamiento en su hijo

No todos los niños y adolescentes responden al estrés de la misma forma. Estos son algunos cambios de conducta a los que debería prestar atención:
Llanto o irritabilidad excesiva en niños más pequeños.
Volver a tener conductas que habían superado (por ejemplo, no llegar a tiempo al baño o mojar la cama).
Preocupación o tristeza excesiva.
Hábitos de alimentación o sueño poco saludables.
Irritabilidad y "berrinches" en adolescentes.
Bajo rendimiento académico o ausentismo escolar.
Problemas de atención y concentración.
Abandono de actividades que antes disfrutaba.
Dolores de cabeza o dolor corporal sin motivo.
Consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias.
Formas de brindar apoyo a su hijo



Hable con su hijo acerca del brote del COVID-19.

Responda preguntas y comparta información sobre el COVID-19 con su hijo de manera que pueda entenderlo.
Tranquilice a su hijo al decirle que está a salvo. Dígale que está bien si se siente disgustado. Cuéntele cómo controla su estrés de modo que pueda aprender a manejar la situación a partir de su ejemplo.
Limite la exposición de su familia a la cobertura de noticias sobre el tema, incluidas las redes sociales. Los niños pueden malinterpretar lo que escuchan y pueden asustarse por algo que no entienden.
Intente mantener las rutinas. Si cierran las escuelas, elabore un cronograma para actividades de estudio y para actividades de descanso o entretenimiento.
Dé el ejemplo. Tómese descansos, duerma bien, ejercítese y coma bien. Mantenga una conexión Virtual con sus amigos y familiares.
Pase tiempo con su hijo en actividades que disfrutan, como leer juntos, ejercitarse, jugar juegos de mesa.


Los niños, niñas y adolescentes no están exentos a esta situación y pueden ser vulnerables a sentimientos de ansiedad, estrés y tristeza.

Algunas recomendaciones para apoyar y contener a los niños, niñas y adolescentes: 

1. Ayude a los niños, niñas y adolescentes a encontrar formas positivas de expresar sentimientos perturbadores como el miedo y la tristeza. A veces, participar en una actividad creativa, como jugar y dibujar, puede facilitar este proceso. Los niños, niñas y adolescentes se sentirán aliviados si pueden expresar y comunicar sus sentimientos perturbadores en un ambiente seguro y de apoyo. 
2. Mantenga a los niños, niñas y adolescentes cerca de sus padres y/o referentes afectivos, si se considera seguro para ellos, y evite separarlos de sus cuidadores tanto como sea posible. Si un niño, niñas o adolescente necesita ser separado de su cuidador o referente afectivo principal por algún motivo, asegúrese de que el cuidado alternativo sea apropiado y que un trabajador social, o equivalente, haga un seguimiento regular del niño. Además, asegúrese que durante los períodos de separación, se mantenga un contacto regular con los padres y cuidadores, mediante llamadas telefónicas o video llamadas programadas dos veces al día u otra comunicación apropiada. 
3. Mantenga rutinas familiares en la vida diaria ya que ayudan a organizar el tiempo durante el período de distanciamiento social. Intenten generar actividades atractivas apropiadas a la edad de cada uno. En la medida de lo posible, anime a los niños, niñas y adolescentes a continuar los vínculos con amigos, amigas y compañeros de colegio a través de las redes sociales y los medios que tenga disponibles. La existencia de periodos de actividades escolares, momentos de recreación y alguna actividad física es importante para evitar exceso de ansiedad, tristeza y malestar que puede generar la situación de ausencia de contacto social. 
4. Enseñe a los niños, niñas y adolescentes a protegerse a sí mismos y a sus amigos. Animarlos a lavarse las manos con frecuencia y enseñarles a cubrirse la tos o estornudos con el codo. Asimismo, recuérdale que evite tocarse los ojos, la nariz y la boca; ya que las manos facilitan la transmisión. Explíquele que si se siente mal, debe comunicárselo a un adulto.
5. Bríndeles apoyo afectivo. Es posible que los niños, niñas y adolescentes no distingan las imágenes que ven en las pantallas de su propia realidad personal y crean que corren peligro inminente. Es fundamental ayudarlos a lidiar con el estrés, ofreciéndoles explicaciones acordes a su capacidad de entendimiento, con lenguaje sencillo, oportunidades para jugar y relajarse siempre que sea posible. 
6. Cuídese. Podremos ayudar mejor a los niños, niñas y adolescentes si nosotros también estamos sobrellevando la situación. Ellos percibirán la reacción a las noticias, así que les ayudará saber que los adultos están tranquilos. En caso de sentir ansiedad o mucha preocupación, es importante tomarse un tiempo y hablar con otros familiares, amigos o personas de confianza. 
7. Responda a las reacciones del niño, niña o adolescentes de manera paciente, escuche sus inquietudes y bríndele atención y apoyo. Transmítele seguridad y recuérdele que esta situación es transitoria. Hágale saber que es natural que se sienta molesto o enojado.




¿Cómo informar a los niños, niñas y adolescentes? 
 Recurrir siempre a fuentes oficiales y confiables. 
 No esperar a que los niños pregunten sobre el tema; consultarles qué es lo que saben. Los dibujos pueden ayudar a iniciar la conversación. 
 Hacer preguntas abiertas y mostrar disponibilidad para la escucha. 
 Utilizar un lenguaje adecuado para su edad y observar sus reacciones. 
 En caso de que los niños, niñas y adolescentes tengan información errónea o mal interpretada, corregirla. 
 Sin alarmarlos, ser sinceros respecto de las medidas de cuidado a tener para preservarnos a nosotros y al resto de la comunidad. 
 Informar que se trata de un nuevo virus que se descubrió en China en diciembre de 2019 cuyos síntomas más frecuentes son: tos, fiebre y sensación de falta de aire. 
 Hay que comunicar que normalmente las personas presentan síntomas leves, que la mayoría de los casos se recuperan y que los mayores son los que más deben cuidarse. 
 Evitar hacer referencia a personas que están muy enfermas o han fallecido. 
 Supervisar la exposición de los más chicos a las noticias, previniendo una sobreexposición y el aumento de ansiedad y miedo. 
 Dar seguridad y confianza. 
 Recordales que los escuchamos, qué importan y qué estarás disponible cuando algo les preocupe. 
 Cuentos para explicarles a los más chicos lo que está pasando.



Claves para los momentos de aislamiento: 

 Recuérdele que esta situación es TRANSITORIA. 
 Procure informar que la medida de suspensión de clases es transitoria e intente planificar actividades con antelación. 
 Durante el acompañamiento para estudiar en clase, tome una actitud de apoyo, recuerde que usted no es su maestro y ellos ante la presencia de los padres pueden sentirlo como una presión que los condiciona en su rendimiento. 
 Procure un hábito de horarios, tareas y responsabilidad en base a su edad, dedicando un tiempo diario a la lectura o actividades intelectuales. Busque un espacio de la casa lo suficientemente tranquilo y libre de distractores (televisores, música, ruido). 
 Si todo el grupo familiar se encuentra en cuarentena y los adultos deben trabajar desde su casa y al mismo tiempo acompañarlos en la modalidad de educación en casa, trate de organizarse para poder dedicarle el tiempo necesario en su aprendizaje en casa. 
 Promueva tiempo para el juego libre, deporte, movimiento corporal en función del espacio físico con el que se cuente. 
 En relación a las pantallas, considere ser flexible entendiendo que se trata de una situación crítica temporal. Tener en cuenta que los adolescentes van a recibir sus tareas escolares por internet y necesitarán de una computadora u otra pantalla. 
 Trate de generar diferencias entre los horarios y rutinas de un día de semana de los del fin de semana.  Busque la forma de conciliar la vida familiar y laboral organizando los horarios con el otro progenitor, familiares u otros apoyos, si los hubiera. 
 Trate de aprovechar la situación para pasar más tiempo de recreación en familia.







miércoles, 8 de julio de 2020

LA RELACIÓN DE INTERDEPENDENCIA Y EL CONCEPTO DE GRUPO!

LA RELACIÓN DE INTERDEPENDENCIA Y EL CONCEPTO DE GRUPO!

#PsicologiaSocial #Grupos #Relacion #Iterdependencia #Pandemia #Emociones #Cuarentena #Miedos #Ansiedades #Estres #JorgeAlvarez #Qsolucionescorporativas

A partir del texto que hemos utilizado para exponer la teoría topológica, “La teoría del campo en la Ciencia Social” (1951), realizaremos ahora la exposición sobre 250 las principales elaboraciones de Lewin sobre los grupos.



A diferencia de la teoría del campo, en cuanto a la problemática grupal el texto se presenta bastante más ordenado.140 En una primera mención a la cuestión de los grupos, ya desde el capítulo I del libro, titulado “Formalización y progreso en Psicología”, Lewin se muestra optimista frente al desarrollo conceptual y metodológico: “Con respecto a las tareas próximas, existe la esperanza de que pronto se logre la medición cuantitativa de las fuerzas psicológicas… Uno de los campos que con más urgencia requiere mejoras, es el de la psicología social. A mi juicio, es posible hoy definir operacionalmente los grupos y las metas grupales y el tipo de constructos que a ellos se refieren. Con esa ayuda se han elaborado las predicciones, confirmadas experimentalmente, acerca del efecto de ciertas atmósferas sociales sobre la vida del grupo. Necesitan pulimento, empero, un número de constructos básicos en psicología social, incluyendo el de los campos inductores (campos de fuerza). El progreso así logrado en el desarrollo conceptual de la psicología garantiza nuestro optimismo” (1951, pág. 40). Desarrollaremos ahora la diversas formas en que Lewin concibe los grupos, y el modo en que articula los conceptos de la teoría del campo para comprender los fenómenos grupales. En el capítulo VI, titulado “La teoría del campo y la experimentación social” Lewin propondrá un primer acercamiento a la noción de grupo. Parte de dos supuestos que recorren toda su obra: a) en términos científicos es importante caracterizar un acontecimiento o un objeto por su interdependencia antes que por la semejanza (o desemejanza). b) en el desarrollo de las ciencias (sociales) se daba una transición de los conceptos fenotípicos a los constructos dinámicos o genéticos (basados en la interdependencia). A partir de estos supuestos, Lewin tomará dos situaciones que utiliza como ejemplos: el caso de los grupos sociales, y el caso de la adolescencia. Si bien es claro el carácter ilustrativo de la exposición, también es evidente que Lewin considera que es el propio desarrollo de la teoría del campo el que permite el conocimiento de un campo tan complejo como el del grupo. Es interesante destacar que en esa referencia a la transición teórica de los conceptos fenotípicos a los dinámicos o genéticos, se encuentran las diversas formas en que se han entendido los grupos. Es decir, en el propio concepto de grupo estas dos ideas –aristotélica y galileana, en términos de Lewin– estarían presentes. Y esto, por qué sucede así? Por un lado, la respuesta que Lewin da es la de la transición del modo de pensar aristotélico al galileano. Podemos agregar algo más: se trata de distintas maneras de “representarse” a los grupos. Una forma lo constituiría la “percepción” de los miembros, otra, la forma científica de considerarlo. Es decir, 1) el grupo, tal como se presenta para sus actores, para sus integrantes, y 2) el grupo, tal como lo “ve” el observador. Esta discriminación que ha sido propuesta como la diferencia entre la noción empírica, o vivencial del grupo, y el concepto de grupo ha sido tratada por diversos autores. Actualmente podríamos decir que es una expresión de lo que se ha llamado la “resistencia epistemológica” (Bachelard) al concepto de grupo.141 En unas pocas líneas, Lewin puntualiza muchos de los problemas que existían acerca de los grupos y su conocimiento: “La definición del concepto ‘grupo’ tiene una historia un tanto caótica. El término está mezclado con problemas filosóficos y metafísicos. Uno de los principales puntos en discusión era si el grupo posee una mente de grupo y si, por consiguiente, constituye una entidad supraindividual. Además, en la discusión se dio con frecuencia mucha importancia a la diferencia entre Gemeinschaft y Gesellschaft, y si se trataba simplemente de cuestiones de organización formal o si existían algo así como una ‘unidad natural del grupo’ basada en factores tales como la empatía” (pág. 142). Como vemos, la capacidad de análisis de Lewin no deja dudas: en cuatro líneas ha esbozado algunas cuestiones que serán centrales para toda teoría de grupos. Grupo (entidad supraindividual) o individuos, Gemeinschaft y la Gesellschaft (sociedad y comunidad) como las dos grandes formas de articulación social, y por último, las ideas que consideraban a los grupos como una cuestión de organización formal o por el contrario, informal, algo producido de forma espontánea. 1) Remite a una discusión que ya ha sido mencionada: Durkheim / Tarde, y diversos continuadores de la polémica, como F. Allport. Y remite también a la cuestión de considerar a la sociedad como una entidad efectivamente existente, o como un agregado de individuos. Así, la pregunta ¿existen los grupos? es idéntica al hecho de preguntarse: ¿existe la sociedad? Se trata de una cuestión epistemológica que va más allá de la psicología. Por otra parte, es importante también quién se hace esa pregunta: si desde una psicología, o desde una sociología, o desde la política (que necesitaría tener claras las respuestas), etc. Y Lewin no desconoce esta consideración, al contrario, su punto de partida reside en una voluntad de intervención definida. 2) La cuestión de sociedad-comunidad no es un juego abstracto de términos, sino un intento de dar respuesta a ciertas problemáticas, entre ellas, la degradación y transformación de ciertas formas de vida, etc. El hecho de que la respuesta haya sido dada desde una posición dualista agregaría una complejidad adicional al asunto, pero éste queda en pie: ¿cómo comprender los complejos vínculos que existen entre los hombres? El par sociedad / comunidad constituyó un intento de respuesta. El campo grupal, y sus diversas producciones estarían en el mismo registro. 3) La mención final que realiza Lewin para mostrar las dificultades que existen en la determinación del término grupo remite a algo que hemos desarrollado anteriormente: grupo formal e informal, primario / secundario, etc. Lewin plantea que el aporte que permitirá poner orden en ese caos lo constituye la teoría de la Gestalt; y afirma que a quien esté familiarizado con esa teoría, las ideas sobre la mente de grupo le resultarán “familiares”. El aporte proveniente de la teoría de la Gestalt reside en haber descubierto que “un todo dinámico posee propiedades diferentes de las propiedades de sus partes o de la suma de sus partes”.



Ahora bien, Lewin se refiere a lo que llama el “desarrollo histórico del concepto de totalidad o Gestalt”, y considera que si bien al principio de esa concepción psicológica se decía que el todo es más que la suma de las partes, esa idea ha variado en un sentido importante. No se trataría de “más que”, sino de que el todo es diferente de la suma de las partes. No es un “más que”, sino una “diferencia”. El autor es explícito: “En otras palabras, no existe una superioridad de valor del todo. Ambos, el todo y las partes son igualmente reales” Esta precisión conceptual implica un avance en la definición de Gestalt en tanto estructura; así, la estructura (el “todo”) tendría propiedades diferentes. Y lo que sucedió posteriormente en el desarrollo de las teorías grupales –y en el conjunto de las ciencias sociales– parece haber ido por ese camino. Puede considerarse que ahí reside el aporte fundamental lewiniano: indicó una dirección, una forma de comprender el grupo, específica, propia, irreductible a otras. Es evidente la potencia, la fecundidad de su noción de campo: delimita un objeto (un fenómeno) como tal. Delimita el objeto grupo. Lewin avanza en la dirección mencionada: Por una parte, afirma que no hay superioridad de valor del todo (sobre las partes). Por otra parte, postula que existen “todos” con distintos grados de unidad dinámica. Y establece aquí un continuum interesante: – desde un extremo, donde se encuentran agregados de objetos independientes; – otros, cuyo grado de unidad es muy pequeño; – otros, con un grado elevado de unidad, y – finalmente, en el otro extremo, hay todos con tal grado de unidad que resulta inadecuado hablar de partes. Estas consideraciones acercan a Lewin a las elaboraciones realizadas por Bleger y Pichon-Rivière, a partir de las elaboraciones de M. Mahler sobre individuación y simbiosis. Pichon postula la existencia de un continuum, que va desde la máxima indiscriminación (o simbiosis, fusión entre sujeto y objeto) a la máxima discriminación. En términos psicoanalíticos, habría una referencia desde una fusión inicial (madre-hijo, en el esquema de Mahler), la simbiosis, a la discriminación (pérdida de objeto, posición depresiva, asunción de la castración, etc., de acuerdo a los diversos énfasis psicoanalíticos). El concepto de identificación también estaría en juego aquí: la máxima discriminación implicaría no estar sujeto a identificaciones alienantes, etc. Si bien esto se verá en el apartado correspondiente al tratar las propuestas de Pichon-Rivière, parece importante puntualizar esta sintonía frente a la problemática de la unidad y la diversidad. Para finalizar esta breve (pero sustanciosa) acotación al término grupo, Lewin hace una acotación muy significativa –que además muestra cómo considera el avance del conocimiento: por aproximaciones sucesivas–: “El valor científico que haya podido contener el concepto de la mente de grupo, se resuelve en los problemas concretos y familiares de los todos dinámicos en sociología y psicología social” Entonces la cuestión radica en: cómo definir un grupo, desde todos estos supuestos? Lewin es claro: “la concepción del grupo como todo dinámico debe incluir una definición que se base en la interdependencia de los miembros (o mejor, de las subpartes del grupo)”. Con esta aproximación Lewin quiere contrarrestar la concepción de grupo basada en la similitud de sus integrantes, o de alguno de sus estados o situaciones: “Me parece muy importante este punto, porque muchas definiciones del grupo toman como factor constituyente la similitud de los miembros del grupo más que su interdependencia dinámica. A menudo, por ejemplo, se define el grupo como compuesto por un número de personas con ciertas semejanzas, especialmente de actitudes” . Esta valoración que hace Lewin es central: la idea de grupo como articulación de similitudes no sólo era importante en época de Lewin, sino que aún hoy se mantiene – ¿persistencia de la resistencia epistemológica al grupo?–. Veamos cómo es el desarrollo que hace el autor:– Se ha hablado de grupo como compuesto de miembros semejantes, especialmente en cuanto a las actitudes. – Sin embargo, la cuestión no reside ahí, sino en la interdependencia. – Más aún, puede haber semejanza de actitudes, o de otras características (sexo, raza, situación económica, etc.) pero ahí puede haber o no grupo, es decir, darse o no la interdependencia (en ese caso se trataría de “tipos”, o “clases” –como “clase en sí”–, etc.). – Además, un grupo puede estar constituido por miembros que no presentan gran similitud (la similitud no es algo necesario a los miembros de un grupo) – Es obvio que un todo con un alto grado de unidad puede contener partes muy disímiles. Los ejemplos: una familia, donde están padre, madre, hijo. – Y por último, “es típico de los grupos de alto grado de unidad incluir una variedad de miembros distintos y con variedad de funciones”. Lewin insiste en esta crítica a la idea de grupo en tanto similitud de sus miembros, y en lo engañoso de la misma si se quiere entender el fenómeno grupal. Utiliza algunas referencias muy comunes para los teóricos y practicantes de grupos: la cuestión de la igualdad en los objetivos o el enemigo común. Definir el grupo a partir de estos elementos, es definirlo por la similitud. La cuestión residirá en establecer si esa igualdad de metas o ese enemigo común es o no expresión de la interdependencia de sus miembros. De esta forma, Lewin invierte la cadena, y postula que hay grupo si hay interdependencia, no si hay similitud. Sería así: 1) Igualdad de objetivos, enemigo común, etc., por lo tanto, habría grupo (integrantes similares, en el objetivo o en el peligro a que están expuestos). Entonces, sería el caso del grupo como similitud. 2) Hay interdependencia, que se expresa (en un caso determinado, no siempre, no necesariamente) como igualdad de objetivos, o como creencia en la existencia del enemigo común. Hay grupo pues hay interdependencia. Aquí está expresada con toda claridad la idea que sostiene todas estas consideraciones de Lewin: la idea de Gestalt, de estructura, en el sentido de que la estructura ‘manda’, organiza la situación (en términos actuales: es un organizador), incluso algo común a todos: el sentimiento de pertenencia, o de peligro, etc. Hay que 256 destacar la importancia de estas proposiciones, que van colocando al grupo en un lugar diferente del individuo, y apuntando a una noción de estructura.

lunes, 6 de julio de 2020

Covid 19 y Aspectos Emocionales Asociados a la Pandemia!

Covid 19 y Aspectos Emocionales Asociados a la Pandemia!

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CUARENTENA ANSIEDADES, MIEDOS Y FUENTES DE ESTRÉS.

En cualquier epidemia, es común que las personas se sientan estresadas y preocupadas.


Las respuestas comunes de las personas afectadas (tanto directa como indirectamente) pueden incluir:
• Miedo a enfermarse y morir.
• Evitar acercarse a las instalaciones de salud por temor a infectarse mientras está bajo cuidado.
• Miedo a perder sus medios de vida, no poder trabajar durante el aislamiento y ser despedido del trabajo.
• Miedo a ser excluido socialmente / puesto en cuarentena por estar asociado con la enfermedad (por ejemplo, racismo contra personas que provienen de, o se percibe que provienen de, las áreas afectadas)
• Sentirse impotente para proteger a sus seres queridos y miedo a perderlos debido al virus.
• Miedo a ser separado de sus seres queridos y cuidadores debido al régimen de cuarentena.
• Negarse a cuidar a menores no acompañados o separados, personas con discapacidades o ancianos por temor a la infección, porque los padres o cuidadores han sido puestos en cuarentena.
• Sentimientos de impotencia, aburrimiento, soledad y depresión debido al aislamiento.
• Miedo a revivir la experiencia de una epidemia previa.
• Las emergencias siempre son estresantes, pero los factores estresantes específicos del brote de COVID-19 afectan a la población.
Fuentes de Estrés
o Riesgo de infectarse e infectar a otros, especialmente si el modo de transmisión de COVID-19 no es 100% claro
o Los síntomas comunes de otros problemas de salud (p. ej., fiebre) pueden confundirse con COVID-19 y generar temor a ser infectados.
o Los cuidadores pueden sentirse cada vez más preocupados porque sus hijos estén solos en casa (debido al cierre de escuelas) sin el cuidado y el apoyo adecuados.
o Riesgo de deterioro de la salud física y mental de personas vulnerables, por ejemplo, adultos mayores y personas con discapacidades , si los cuidadores se colocan en cuarentena si no hay otro tipo de atención y apoyo.
Los trabajadores de primera línea (incluyendo enfermeras, médicos, conductores de ambulancias, identificadores de casos y otros) pueden experimentar estresores adicionales durante el brote de COVID-19:
• Estigmatización hacia quienes trabajan con pacientes con COVID-19 y sus restos
· Medidas estrictas de bioseguridad:
• Tensión física generada por el equipo de protección
• Aislamiento físico que hace difícil proporcionar consuelo a alguien que está enfermo o angustiado.
• Constante conciencia y vigilancia
• Procedimientos estrictos a seguir para prevenir la espontaneidad y la autonomía.
• Mayores demandas en el entorno laboral, incluidas largas horas de trabajo, mayor número de pacientes y mantenerse al día con las mejores prácticas a medida que se desarrolla la información sobre COVID-19
• Reducción de la capacidad para utilizar el apoyo social debido a los intensos horarios de trabajo y el estigma dentro de la comunidad hacia los trabajadores de primera línea.
• Insuficiente capacidad personal o energética para implementar el autocuidado básico.
• Información insuficiente sobre la exposición a largo plazo a individuos infectados por COVID-19
• Temor de que los trabajadores de primera línea pasen COVID-19 a sus amigos y familiares como resultado de su trabajo.
Consecuencias
• El miedo, la preocupación y los factores estresantes constantes en la población durante el brote de COVID-19 pueden tener consecuencias a largo plazo dentro de las comunidades y las familias:
o Deterioro de redes sociales, dinámicas locales y economías.
o Estigma hacia los pacientes sobrevivientes que resultan en rechazo por parte de las comunidades.
o Posible ira y agresión contra el gobierno y los trabajadores de primera línea.
o Posible desconfianza de la información proporcionada por el gobierno y otras autoridades.
o Las personas con trastornos de salud mental y de uso de sustancias en desarrollo o existentes experimentan recaídas y otros resultados negativos porque evitan los centros de salud o no pueden acceder a sus proveedores de atención
o Algunos de estos temores y reacciones surgen de peligros realistas, pero muchas reacciones y comportamientos también se deben a la falta de conocimiento, rumores y desinformación.
Estigma y discriminación
• El estigma social y la discriminación pueden estar asociados con COVID-19, incluso hacia las personas que han sido infectadas, sus familiares y la atención médica y otros trabajadores de primera línea.
o Se deben tomar medidas para abordar el estigma y la discriminación en todas las fases de la respuesta de emergencia COVID-19.
o Se debe tener cuidado para promover la integración de las personas que han sido afectadas por COVID-19 sin una focalización excesiva.
Aspectos positivos
En una nota más positiva, algunas personas pueden tener experiencias positivas, como el orgullo de encontrar formas de resistencia y resiliencia. Enfrentados al desastre, los miembros de la comunidad a menudo muestran un gran altruismo y cooperación, y las personas pueden experimentar una gran satisfacción al ayudar a otros.
• Los ejemplos de actividades comunitarias durante un brote de COVID-19 pueden incluir:
o Mantener contacto social con personas que podrían estar aisladas mediante llamadas telefónicas o mensajes de texto.
o Compartir mensajes de hechos clave dentro de la comunidad, especialmente con personas que no usan las redes sociales.
o Brindar atención y apoyo a personas que han sido separadas de sus familias y cuidadores.